martes, 3 de mayo de 2011

La inmediatez del populismo


Tras los recientes anuncios del mandatario venezolano sobre los incrementos salariales tanto para el sector privado como para los empleados públicos comienza a denotarse las primeras de una serie de medidas populistas encaminadas a aumentar la popularidad del presidente venezolano en electorado con razón de las elecciones que se avecinan el año entrante.

Los incrementos del 25% y de entre un 45% a un 60% en los sectores privados y públicos respectivamente, según representantes de los gremios se hizo sin ninguna concertación con el sector y sin ninguna medida paralela que contrarreste los efectos económicos de dichas medidas.

En su afán populista y en la búsqueda de unas mayorías que garantícen las elecciones del próximo año, el gobierno no tiene en cuenta aspectos básicos de la economía nacional como la inflación, la informalidad del empleo, la disminución de la productividad y competitividad de su industria.

Para nadie es difícil ver tras un breve análisis que lo que se logrará con medidas como las actuales es desincentivar el empleo, ya que con el aumento en los costo de nomina vienen los recortes de personal, la decisión de los empleadores de incurrir en vinculaciones informales de trabajadores, aumentar los costos de funcionamiento y producción tanto del sector público como privado, aumentar el costo de la nomina estatal, que a su vez requerirá de un aumento del recaudo tributario para compensar este crecido rubro, inflación y mayor desincentivo aun de la inversión extrajera, tan necesaria para el desarrollo de un país.

A raíz de medidas como estas cabe preguntarse qué va a pasar con las pequeñas empresas del vecino país? Cómo va a manejar los recortes masivos de personal, los efectos de la informalidad y el escenario a mediano plazo de la cantidad enorme de ciudadanos por fuera del sistema de seguridad social. Cuánto aguantará el petróleo para afrontar las consecuencias de dichas medidas?

Una vez más nos lamentamos por el retroceso en la integración Colombo Venezolana desde comienzos de la década pasada y por el desaprovechamiento de la oportunidad de haber potenciado a complementariedad de nuestras economías. De seguro habríamos podido desarrollar cadenas productivas exportadoras hacia terceros mercados, con insumos y materias primas de cualquiera de los dos países. Nos queda solo rogar porque se mantenga la paz en Venezuela, a pesar de la situación de deterioro que hoy vive su pueblo. Que tantos espejos que tiene Colombia en la región, le sirvan para mirarse constantemente y avanzar con el liderazgo y compromiso de lo mejor de nuestros dirigentes hacia el perfeccionamiento de la democracia y del estado de Derecho, de tal manera que quedemos vacunados de modelos, “revolucionarios” revaluados,  ineficientes, populistas y poco transparentes.

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